Adiós Planilunio. Bienvenido a LaLuna.

Todo empezó a principios del año pasado:  después de año y medio de andadura del proyecto Planilunio decidimos que era el momento de oficializar nuestra relación con el Registro de Marca en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Nuestro bautismo oficial, un paso más en nuestro camino emprendedor. Con mucha ilusión inscribimos Planilunio: una marca que fue concebida con amor pero, sobre todo, con conocimiento de causa. Nuestro nombre representaba nuestra identidad, una mezcla equilibrada de planificación e imaginación. El método, la responsabilidad, la formalidad, sí, pero sin perder la frescura, la imaginación, la locura. Mantener siempre una parte de nosotros en la Luna, en perspectiva. Saber conservar la capacidad de alejarnos, tener una visión global, flotar sobre la Tierra, y aportar soluciones creativas.

Por eso la Luna, por eso el espacio y toda su iconografía, por eso el astronauta con corbata.

El procedimiento de registro comienza solicitando la marca. Después hay un periodo de tiempo de alegaciones en el que quien estime oportuno puede oponerse a ese registro por diversos motivos: por ejemplo, que sea una marca previamente registrada. Nosotros estábamos tranquilos, porque era una palabra inventada y habíamos comprobado que no estaba registrada anteriormente. No obstante, un día, nuestro abogado nos avisó de que el centro comercial “Plenilunio” se había opuesto al registro. ¿Cómo? ¿Por qué? Un centro comercial de Madrid, con una actividad que no tiene nada que ver con la nuestra, cuyo nombre además tiene una entrada en la RAE (cosa que creíamos prohibida por el registro), no nos dejaba llamarnos por nuestro nombre, alegando que se parecía demasiado a su marca y que ellos se dedicaban a lo mismo que nosotros. Cundieron las caras de asombro o, dicho en jerga, ¡¡¡WTF!!!

El recurso frente a la oposición de “Plenilunio” no prosperó, en detrimento de nuestro mosqueo, que prosperó muchísimo. Pero somos creativos, así que supimos encontrar una solución: inventarnos una marca nueva. Nos negábamos a renunciar a nuestra identidad, por lo que teníamos muy claro que los tiros irían por algo similar a lo que hasta ahora habíamos tenido. Después de muchos brainstormings donde todo lo que se nos ocurría empezaba con “plani” o terminaba con “lunio”, dimos un paso atrás para coger carrerilla, una huída hacia adelante… Y apareció LaLuna. Tal cual, todo junto y con mayúsculas. Y conservando los apellidos “Comunicación en órbita”.

Y así fue como una marca a priori mucho más complicada de registrar fue como la seda. Nadie se opuso, nos concedieron el registro, y así nos llamamos a partir de ahora.

LaLuna – Comunicación en órbita”.

Anda que no es bonito. Nosotros ya nos hemos acostumbrado. Y esperamos que todos lo hagáis en breve, porque somos los mismos, con las mismas ganas, con la misma pasión, pero con un camino a las espaldas, mucha más experiencia y un nombre nuevo. Así que no lo olvidéis…
Seguimos en LaLuna